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Tortilla de higadillos de pollo

Esta receta fue, que yo recuerde, mi introducción al blog de cocina Serious Eats, por recomendación de la víctima de mis experimentos, que había quedado impresionado por las descripciones de platos a base de casquería de Chichi Wang. Es un plato muy denso que merece la pena probar.

Ingredientes para una tortilla grande para una persona:

2 higaditos de pollo, limpios. Sin corazones.
Media taza (un vasito) de leche.
3 champiñones, o rebozuelos si están disponibles.
Dos huevos grandes.
3 cucharadas de vino blanco.
Nuez moscada.

 

Poner en remojo los higaditos en la leche durante al menos media hora. Escurrir y tirar el líquido. Enjuagar muy brevemente en agua fría y secar con papel de cocina. Cortar cada higadillo en 2 o 3 trozos.

En una sartén, calentar una cucharada de aceite o de mantequilla; cuando esté caliente, añadir los champiñones, cortados en rodajitas. Saltear unos minutos. Reservar.

En la misma sartén, añadir una segunda cucharada de aceite o mantequilla. Rehogar los higadillos aproximadamente un minuto, hasta que estén hechos por fuera pero aún de color rosa por dentro. Reservar junto con los champiñones.

Añadir el vino a la sartén. Desglasar. Llevar a ebullición y reducir a la mitad. Verter el líquido sobre los champiñones y los higaditos.

Batir los huevos. Rallar nuez moscada sobre el huevo batido. Salpimentar. Añadir el relleno al tazón donde los has batido.

Engrasa una vez más la sartén. Añade la mezcla de huevos y cocina durante un par de minutos. Vigílalo para que esté dorada por abajo pero poco hecha por arriba, apenas cuajada. Dóblala por la mitad y colócala con cuidado en un plato.
Servir inmediatamente.

 

Tarta de calabaza a la americana

Hago esta receta una vez al año y ni una más, porque es un trabajazo. Es uno de los platos favoritos de la víctima de mis experimentos.

Ingredientes:
Los de tu receta favorita de masa quebrada, o masa quebrada congelada.

Para la capa de galleta:
1/4 taza de nueces molidas.
1/4 taza de galletas de jengibre o en su defecto Digestive, machacadas.

Relleno:
3 huevos grandes.
2 tazas o 400 gramos de puré de calabaza cocida. La butternut es mejor. Pasad olímpicamente de la calabaza naranja de adorno tipo Halloween.
1/2 taza (120ml) de nata de 30% para arriba.
1/2 taza (110 gramos) de azúcar moreno.
2 cucharaditas de postre de mezcla de canela, jengibre, clavo, nuez moscada en la combinación que prefieras.

Paso 1: Haz la receta de masa quebrada que más coraje te dé. La de Vegan Planet, por ejemplo.

Paso 2: Coge una calabaza butternut mediana-pequeña, pártela por la mitad, pélala, trocéala, y cuécela sin nada de agua, 100º, 20 min, vel 2.

Estos dos pasos es una buena idea hacerlos con alguna antelación. La masa debe reposar al menos media hora, y el puré de calabaza debe estar frío para no cuajar los huevos al batirlos.

La base: Coloca la masa en una superficie enharinada y extiéndela hasta formar un círculo de unos 35 cm de diámetro. Extiende siempre del centro hacia afuera. Pásala a un molde para tartas de unos 25 cm de diámetro. Arregla los bordes procurando no cortar mucho porque encojerá al cocer. Métela en el frigorífico mientras haces el relleno.

Coge un cuenco y bate ligeramente los huevos. Añade los demás ingredientes y no batas: mezcla. Batir poco reduce las posibilidades de que el relleno se agriete al hornearse.

En la termomix, tritura las galletas y las nueces. Yo les doy 5 secs vel 5 y 5 secs vel 7. Colocar en una bandeja de horno y tostar ligeramente. Yo las meto en el horno frío, con la temperatura a 190º que es la que tiene que tener cuando se hace la tarta, y las saco en 10 minutos. Distribuir esta mezcla uniformemente sobre la base de la tarta. Colocar la rejilla del horno un poco más baja que el centro.

Rellenar la base y hornear durante 45-55 minutos hasta que el relleno cuaje y la corteza esté dorada. El centro puede tener aun aspecto húmedo.  Si se inserta un cuchillo a unos 2-3 cm del borde saldrá casi limpio.

Sacar del molde si es de los que se les separa el fondo de las paredes, o de silicona. Si no, no pasa nada. Enfriar y comer a temperatura ambiente. Guardar las sobras en el frigorífico.

Siempre me queda fea. Pero a mi víctima no parece importarle.

Puré de patatas de lujo

El puré de patatas casero es fácil y rápido de hacer cuando uno le pilla el truco al tipo de patatas y a las proporciones de lácteos que facilitan el chafado y que quedan al gusto de los comensales. Esta receta en concreto no lleva fotos porque total, la entrada de Pioneer Woman de donde he adaptado la receta tiene las mejores fotos del mundo que se le pueden hacer a un puré de patatas.

Ree usa: patatas rojas, bacon, cantidades industriales de mantequilla, nata agria, cebolleta, y cebolla frita crujiente. Yo la compro en un puesto callejero. Sé que la hay en el IKEA.

Mi receta para dos personas es parecida pero un poco menos grasa:

  • Dos patatas grandes.
  • un cucharada de mantequilla (aprox 30 gramos)
  • Una cebolleta picada.
  • de 2 a 4 cucharadas de nata agria, yogur griego, o queso tipo philadelphia.
  • (quizá) un poco de leche.
  • 2 cucharadas de cebolla frita crujiente envasada.
  • Opcional: dos tomates secos muy picados. Perejil fresco picado.

Las patatas no deben tener mucha agua. Para que queden más bien secas se pueden cocer peladas en agua con abundante sal (esto NO sirve con las patatas Monalisa, que son muy aguosas) o meterlas en el microondas con piel en un cacharro que podamos usar para chafarlas. A máxima potencia en un microondas muy básico, tardan unos 5 minutos. A más cantidad, más tiempo. Mientras se hacen, sacar del frigorífico los lácteos.

Si se han hecho al microondas, cuando estén tiernas, pelarlas. Si se han cocido, escurrirlas y pasarlas a un cuenco caliente. Añadir la mantequilla y la nata agria, y chafar. Si han quedado muy, muy secas, o si te gustan las patatas muy suaves, puede que quieras añadir una cucharada extra de nata, o de leche. Probar y salar. En el último momento, añadir los demás ingredientes, dejando para el final la cebolla frita para que quede un poco crujiente (al contacto con el puré, se ablanda).

Servir para acompañar filetes, salchichas, setas, o huevos fritos. Las sobras se pueden reciclar como falsa tortilla de patata.

Pasta gratinada con boloñesa

Si viera esto Anna, imagino que se quedaría horrorizada, pero bueno. Hice la receta de auténtica boloñesa que aprendí en uno de sus cursos (no exactamente, pero casi) y sobraba, así que me inventé un gratinado con la segunda mitad.

La boloñesa, como puede verse en la foto, es una salsa o casi un guiso que lleva muy poco tomate. Los detalles se pueden ver en un libro de cocina italiana purista, o si estáis en Sevilla y alrededores os recomiendo los amenos cursos de Anna. Lo fundamental es que el sofrito se hace con cebolla-apio-zanahoria (yo ya no hago otro), y la carne se cocina mucho rato (una hora, por ejemplo), con vino y con caldo. El resultado es una carne de una ternura imposible, suave, aunque no me quedó tan sabrosa como me habría gustado.

Pues este reciclado es bien sencillo: para tres porciones grandes o cuatro pequeñas, hacemos una bechamel con algo menos de medio litro de leche y cocemos unos 200 gramos de pasta. Ponemos en capas bechamel-pasta-boloñesa-un poco de bechamel pero poca, rematamos con queso. Y al horno a 180º, unos 20 minutos.

Sándwich de huevo Enano Rojo

En la serie Enano Rojo, los protagonistas Rimmer y Lister tienen una conversación sobre cómo Rimmer (un pringao desastroso pero con cierto encanto) se parece un montón a su invento, el bocadillo de huevos fritos con chutney y salsa picante (una pringue desastrosa, pero… eso). Tenéis el diálogo transcrito aquí, con una receta de sandwich complicadísima, y aquí el vídeo:

En su versión más simple, el bocadillo es muy fácil de hacer y no es tan asqueroso como Lister quiere hacernos creer.

Necesitamos:

Dos rebanadas de pan blanco pero contundente.
Un huevo.
Mantequilla si te quieres tomar el experimento muy en serio.
Chutney, el que más te guste, aunque el que se suele encontrar con más facilidad es de mango. El de la foto es uno casero de melocotón, pero como mi chutney no es ninguna maravilla, cualquiera de bote servirá.
Salsa picante tipo tabasco, la que quieras.
Aceite. Hicimos el experimento con aceite de oliva pero sería mejor usar uno más neutro.

Se tuesta el pan, el huevo se fríe por las dos caras para que la yema quede bien hecha. Si te gustan las cosas realmente pringosas, unta de mantequilla una de las dos tostadas, y de chutney la segunda. Se pone el huevo sobre la mitad con mantequilla, y se salpica con unas gotas de salsa picante. Cómelo delante de la tele, viendo la serie más friki que seas capaz de pillar. En interés del purismo, no lo arregles con ensalada.