un bol con naranjas, y delante, un tarro de cristal lleno de trocitos de cáscara seca.

Secar cáscara de naranja

Experimenté con cáscaras de naranja porque pensaba que se estaban quedando un poco mustias, que estarían secas por dentro y así por lo menos aprovecharía algo. Mi intención es echárselas a infusiones frías o calientes. Huelen muy bien.

Ese frasco de la foto tiene la corteza de cinco naranjas y da unas veinte cucharitas de postre. El proceso es bastante laborioso.

Una bandeja de horno llena de cáscaras de naranja, peladas y cortadas en tiras largas e irregulares.

Entre dos y tres naranjas llenan una bandeja de horno. Se pueden poner «de pie» y así ocupan menos espacio. Yo tengo dos rejillas así que podía poner dos bandejas a la vez. Se pelan las naranjas intentando que quede un mínimo de sustancia blanca pegada a lo naranja, se ponen en una bandeja de horno a 90º y se comprueba qué tal va una hora más tarde. La forma de saber que está listo es sacar un pedacito y dejar que se ponga a temperatura ambiente: si se endurece, es que está. Si no, hay que darle un ratito más. Hay que tener cuidado, porque endurecida no se puede cortar en trozos. Se sacan calientes del horno y se pueden cortar a pellizquitos con las manos, con cuchillo o con tijeras. Hay que hacerlo rápido, porque si se ponen duras es mucho más difícil.

Las naranjas las exprimí, y congelé el zumo en cubiteras.