Cebolla encurtida y otras formas de aprovechar un trozo sobrante

Nos ha pasado tantas veces: cortas un trocito de cebolla para algo, metes el resto en el frigorífico, se te olvida, se pone feo, lo tiras. Sobre todo si te gusta ponérselo a la ensalada pero solo quieres un poco.

Primer modo. Necesitas un tarro de cristal como los de mermelada, sal, azúcar, y tu tipo de vinagre favorito. Yo tiendo a usarlo de manzana, o de vino blanco. Pon en el frasco dos partes de sal por una de azúcar. Un bote mediano, como los que tienen unos 300 gramos de mermelada, va bien con dos cucharaditas de postre de sal y una de azúcar. Si es un bote más grande, de los de 400 o más gramos de mermelada o mayonesa, pues tres de sal y una y media de azúcar. Corta la cebolla no utilizada en tiritas finas a tu gusto, Ponlas en el bote. Cubre de vinagre; si queda cebolla expuesta se puede estropear. Agita, pero no te preocupes por si se disuelve bien. Ya lo hará. Se conserva semanas en el frigorífico. Me gusta con cebolla roja, pero vale cualquiera. Puedes ir rellenando el bote según lo necesites. Tienes cebolla encurtida para añadir a sándwiches y ensaladas. Este mismo método sirve con otras verduras, como rábanos.

Segundo modo. Pícala como más te guste y ten una bolsa zip dedicada en el congelador, para cuando necesites empezar un sofrito.

Tercer modo. Echa las partes verdes y el trozo sin cortar, o cortado grande, a una bolsa reservada en el congelador, para cuando hagas un caldo de verduras.

Espero que no vuelvas a tener que tirar un trozo de cebolla nunca más.