Hacer despensa: chocolate y cacao.

Acumular chocolate, por ejemplo si está de oferta o si viajamos, tiene una limitación clara: el frío hace que pierda calidad y el verano lo puede derretir. Por ello no es una buena idea acumular más chocolate del que podemos comer hasta la próxima temporada calurosa. Esto tiene algunas pequeñas excepciones.

En primer lugar, que tengamos una despensa muy fresca, por su localización en la casa o por el motivo que sea. Si sabemos seguro que en la cocina no vamos a estar habitualmente por encima de 35 grados, adelante.

El chocolate de repostería ya va a sufrir transformación y va a perder menos cualidades que el resto. Si lo ves de oferta y haces repostería, compra un kilo. Ea, ya tienes para unas cinco tartas grandes.

El cacao en polvo también tiene muchos usos. Uno de ellos puede ser sustituir el típico cacao soluble (nesquick, colacao, lo mismo me da). Estos productos tienen siempre una calidad muy baja: 20% de cacao, más de un 70% de azúcar, minerales que vas a conseguir con el resto de la dieta, aroma artificial de vainilla. En un kilo, estás pagando 5 euros de cacao y un euro de azúcar a un precio que ronda los once euros el kilo en el caso del Nesquick. ¿Cuáles son tus opciones para ahorrar? Dependiendo de tus gustos y de si quieres consumir menos azúcar, puedes hacer varias cosas.

Aprovechar una oferta de tu marca favorita y comprar unos cinco kilos por persona, que es lo que vas a consumir en un año. Comprar la marca más barata que encuentres; aunque no sé cómo variará el sabor, todas las que he visto tienen entre 20 y 23% de cacao, que es la parte que me importa.

Y comprar cacao en polvo a granel, preferiblemente en una tienda especializada como Koro o Mundo a granel, aunque hay muchas. El precio habitual está en torno a veinte euros el kilo; el más barato de venta en supermercados es probablemente el de Alcampo. Mezclar mitad y mitad con azúcar. Se puede añadir azúcar vainillado o canela. Y ya tienes una bebida con menos azúcar, mucho sabor, hecha a tu gusto.